Vías Lagrimales

La epífora, conocida como lagrimeo, se produce por muchos motivos. Uno de los más frecuentes es la obstrucción de las vías lagrimales.

Las lágrimas se forman, principalmente, en la glándula lagrimal, situada en la zona superior externa dentro de la cavidad orbitaria, y, una vez realizada su función de protección, hidratación y lubricación del globo ocular, se eliminan hacia la fosa nasal a través de las llamadas vías lagrimales.

 

Ojo Sano

Estas empiezan en el punto lagrimal. Existe uno inferior y otro superior en el ángulo interno de cada párpado y continúa con los canalículos superior e inferior, que son una especie de pequeñas tuberías que canalizan la lágrima hacia el saco lagrimal. En muchas ocasiones, estos dos canalículos confluyen en otro común antes de desembocar en el saco lagrimal, receptáculo que desempeña un papel muy importante en el correcto funcionamiento de la eliminación de la lágrima.
Durante el parpadeo, el tendón del músculo orbicular exprime el saco lagrimal, ya que su inserción en la pared ósea de la órbita es mediante un doble tendón que rodea por delante y por detrás el saco y, al exprimirlo, actúa como una bomba de succión que aspira la lágrima que se va acumulando en la superficie ocular y la lleva hacia la fosa nasal a través del conducto lácrimo-nasal, que desemboca en el meato inferior.
Cualquier alteración en una de las partes de esta vía se traduce en una mala eliminación de la lágrima y, consecuentemente, en un lagrimeo que puede ser constante o intermitente.

Causas y Síntomas

a obstrucción de las vías lagrimales puede ser de origen congénito, desde el nacimiento, o producirse en la edad adulta. Cuando la obstrucción es congénita, su localización más frecuente es a nivel inferior, donde desemboca el conducto lácrimo-nasal en la nariz (meato inferior). Esto ocurre aproximadamente en el 6% de los nacidos a término y en un 11% de los prematuros. Esta obstrucción produce en el bebé un lagrimeo constante que, en muchas ocasiones, va acompañado de abundantes secreciones mucopurulentas. Ocasionalmente pueden producirse dacriocistitis agudas (infección del saco lagrimal), que deben tratarse con antibióticos y antiinflamatorios, ya sea en colirio o por vía oral.
Más del 90% de los casos se resuelven de forma espontánea antes del primer año de vida. Durante este periodo, el tratamiento consiste en realizar masajes en la zona del saco lagrimal, una buena higiene de ese área y, cuando hay infección, aplicar el oportuno tratamiento antibiótico. Si a los 11 ó 12 meses de edad persiste el lagrimeo con secreción constante, hay que practicar un sondaje de la vía lagrimal.
La obstrucción de la vía lagrimal en los adultos puede ser debida a múltiples causas: conjuntivitis crónicas, traumatismos, etc., y puede estar localizada en cualquier parte de la vía lagrimal, desde el punto lagrimal hasta la desembocadura en la fosa nasal, e incluso puede ser debida a alteraciones de ésta, como un tabique desviado, un cornete hipertrófico, pólipos, rinitis o rinosinusitis crónicas, etc. El fracaso del sistema de drenajes lagrimal deriva en epífora e infecciones de repetición de esta estructura, pudiendo poner en peligro la integridad orbitaria y del globo ocular.

Tratamiento

Existen varias formas de abordar quirúrgicamente una obstrucción de las vías lagrimales, dependiendo siempre del cuadro clínico, de la localización y de las circunstancias especiales de cada paciente.
DCR (Dacriocistorrinostomía): Esta operación produce un by-pass de la vía lagrimal, haciendo una nueva comunicación a la nariz. Se puede realizar con anestesia local y sedación para conseguir una total ausencia de dolor, sin los riesgos de la anestesia general. Existen 3 alternativas para su realización, con diferentes porcentajes de éxito: La vía externa, realizada con anestesia local y sedación, tiene un éxito superior al 95% en restituir la evacuación lagrimal. Se realiza a través de una pequeña incisión de aproximadamente 10mm que en la mayoría de las personas es casi invisible. Aquellos pacientes que no desean la incisión, pueden optar por la vía endoscópica, cuyo éxito es del 90%. Se realiza con anestesia general y presenta una rápida recuperación. Por último, existe un interés por la operación realizada con láser. En este momento, su éxito no supera el 60%.
En general se aconseja a los pacientes realizar esta operación, en cualquiera de sus variantes, para evitar el riesgo de una infección del saco lagrimal (dacriocistitis). CDCR (Conjuntividacriocistorrinostomía u Operación de Jones): Se realiza en aquellos casos en los cuales existe una obstrucción canalicular que no puede ser solucionada. Consiste en la colocación de un delgado tubo de vidrio especial que comunica el lago lagrimal con la nariz. Es la única solución para esta situación. Puede requerir más de un procedimiento para lograr el resultado final.

Puntoplastía

Este procedimiento está destinado a la apertura quirúrgica de los puntos lagrimales, cuando estos se encuentran obstruidos. Es una microcirugía mínimamente invasiva, ya que se realiza con anestesia local en forma ambulatoria. Su éxito es del 80%. Puede ser necesaria la colocación de un filamento de silastic para aumentar el porcentaje de éxito en los casos más severos.

 

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