Orbitopatía Tiroidea

Orbitopatía Tiroidea

En los pacientes con enfermedad tiroidea (fundamentalmente hipertiroidismo) se pueden producir una serie de cambios que afectan a los párpados, a los músculos que mueven los ojos y a la órbita. Esta afectación suele aparecer, normalmente, unos meses después de la afectación tiroidea aunque no siempre es así. La enfermedad también tiene otros nombres como Orbitopatía de Graves u Oftalmopatía Tiroidea.

En el hipertiroidismo, la glándula tiroides produce un exceso de hormonas tiroideas. Esto es debido a que, por razones todavía no claramente esclarecidas, el organismo produce unos autoanticuerpos que atacan a la glándula tiroides haciendo que sea hiperproductiva. Estos autoanticuerpos también pueden afectar a los tejidos blandos de la órbita y de la región periorbitaria, además de los músculos que mueven a los ojos  (músculos extraoculares) provocando la inflamación de dichas estructuras. Aunque lo normal es que la Orbitopatía ocurra meses o años después de la enfermedad tiroidea, en ocasiones puede preceder a la misma.

Los síntomas iniciales consisten en sensación de presión alrededor del globo ocular, irritación ocular, lagrimeo, ojos muy abiertos, dificultad para cerrar los ojos por la noche, sensación de arenilla o visión doble si se afectan los músculos extraoculares. Si los músculos extraoculares o los tejidos blandos de la órbita se encuentran muy inflamados, pueden comprimir al nervio óptico provocando pérdida de visión irreversible. Puede afectarse solo u ojo o los dos aunque, en muchas ocasiones, la afectación es mayor en uno de los ojos que en el otro.

Pasada esta primera fase de inflamación activa, al cabo de unos meses, el paciente puede quedar con secuelas como visión doble, ojos saltones (exoftalmos) o afectación palpebral en forma de retracción palpebral ( ojos muy abiertos) o bolsas en los párpados.

Aunque en muchas ocasiones la afectación es leve y solo deja secuelas estéticas, la exposición crónica de la córnea por imposibilidad de cierre palpebral o por ojos muy saltones pueden provocar ulceraciones y cicatrices corneales que provoquen pérdida de visión.

En muchos casos, los síntomas de irritación ocular mejoran con la administración de lágrimas artificiales, compresas frías, lentes de sol y oclusión nocturna de los ojos junto con dormir con la cabeza elevada. Durante la fase activa de la enfermedad puede ser preciso pautar corticoides por vía intravenosa. En otras ocasiones, puede ser necesaria la utilización de otros fármacos denominados biológicos.

Si existe un riesgo elevado de pérdida de visión por compresión del nervio óptico o en casos de exoftalmos estéticamente inaceptables puede realizarse una descompresión orbitaria que consiste en la eliminación de parte de los huesos de la órbita que rodean al globo ocular para permitir que el exceso de presión que existe en el interior de la cavidad orbitaria se transmita a los senos que rodean a la órbita.

En la fase inactiva puede mejorarse el aspecto del paciente mediante cirugía rehabilitadora. Así, el exoftalmos puede corregirse mediante una descompresión orbitaria, la retracción o las bolsas mediante cirugía palpebral y la visión doble mediante cirugía sobre los músculos extraoculares.

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